Cultiva el espíritu porque obstáculos no faltarán. El consejo de Confucio podría haberlo firmado cualquiera de los filósofos estoicos. Una versión moderna de esta máxima se la debemos a Woody Allen: “Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Un poeta barcelonés la remató con un verso lapidario sobre el inexorable juicio del tiempo: “Que la vida iba en serio uno lo empieza a comprender más tarde”. Esos son, a grandes rasgos, los tres vértices del estoicismo antiguo, que parece resurgir en nuestros días. ¿Se trata de un espejismo? Las sociedades modernas se encuentran dominadas por la rentabilidad tecnocrática del selfie, la autoindulgencia (todo nos lo merecemos, sobre todo si hay desembolso) y el capricho. Se trata de fabricar un ego frágil e injustificadamente vanidoso. Una situación que supuestamente podría remediar una buena dosis de estoicismo. Dado que no podemos controlar lo que nos pasa y vivimos totalmente hacia afuera, atemorizados y estresados, dado que somos más circunstancia que nunca, quizá pueda ayudarnos esta antigua filosofía que inspiró a Marco Aurelio, un hombre que, dada su posición, conoció el estrés mejor que nadie.
(Ver noticia completa en El País, 28/4/2018)
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Estoicismo: la primera guía de autoayuda de la Historia
El comandante James Stockdale sobrevolaba Vietnam el 9 de septiembre de 1965 cuando su avión fue alcanzado y derribado. Logró saltar a tiempo, aunque una docena de hombres lo capturó apenas se quitó el paracaídas: estaba en territorio enemigo. Se dio cuenta de lo que eso suponía bastante antes de la paliza que le dejó una pierna rota y de su traslado al Hanoi Hilton, la prisión en la que sufrió tortura y en una de cuyas celdas -de un metro por tres y sin ventana- fue confinado. Pasó allí siete años y medio.¿Cómo sobrevivió a aquel suplicio? En una entrevista, tras recibir la Medalla de Honor, le preguntaron por los camaradas que no lo consiguieron. "Oh, eso es sencillo, los optimistas", respondió. "Eran los que decían: 'Saldremos para Navidades'. Y las Navidades venían y las Navidades se iban. Entonces decían: 'Saldremos por Pascua'. Y llegaba la Pascua y la Pascua se iba. Y después el día de Acción de Gracias y después eran de nuevo las Navidades. Murieron a causa del corazón roto... Ésta es una lección muy importante. Nunca se debe confundir la confianza en que al final triunfarás -que nunca puedes permitirte el lujo de perder- con la disciplina para enfrentarte a los hechos más brutales de la propia realidad actual, sea cual sea".
Stockdale vivió para contarlo porque pensó como un estoico.
(Ver noticia completa en El Mundo. 28/3/2018)
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